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Por Qué la Intimidad se le Hace Tan Difícil a los Hombres (Y Cómo Reconectar).

  • Foto del escritor: Carlos “Charlie” Garcia
    Carlos “Charlie” Garcia
  • hace 8 horas
  • 6 min de lectura

Actualizado: hace 7 minutos

"Es que yo no sirvo para esto." Lo dijo mirando al piso.


Llevábamos casi cuarenta minutos hablando de su relación. Amaba a su pareja profundamente. Estaba presente. Trabajaba duro. Resolvía los problemas antes de que se convirtieran en emergencias. Le importaba de verdad. Pero cada vez que le preguntaba, "¿qué estás sintiendo ahora mismo?", su mente se quedaba completamente en blanco.


No porque no tuviera sentimientos. Sino porque nadie le había enseñado nunca cómo hablar de ellos.


He escuchado alguna versión de esa misma conversación cientos de veces. Edades distintas, carreras distintas, relaciones distintas. Hombres heterosexuales, hombres gay, hombres casados, hombres solteros. Los detalles cambian, pero lo que hay debajo, nunca. Me hace pensar en cuánta gente cree, en silencio, que simplemente "no sirve para la intimidad," cuando en realidad, nadie nunca les enseñó cómo.


Tal vez esta no sea exactamente tu historia. Pero tal vez alguna parte se sienta familiar.


Pero, ¿qué significa realmente la intimidad?

Mucha gente piensa que la intimidad solo se trata de sexo. La mayoría lo cree así. Y sí, el sexo puede ser íntimo, y es definitivamente parte de la intimidad. Pero en algún momento, tenemos que empezar a entender que la intimidad es mucho más grande que solo sexo. Es dejar que alguien vea al verdadero tú, tus miedos, tus esperanzas, tu dolor, tu alegría.


Es poder decir, "tengo miedo." No un discurso. No una explicación. Solo esas dos palabras. Una frase que casi siempre requiere más valentía decirla en voz alta que quitarte la ropa. Porque frases como esa, "eso me dolió," "te extraño," "¿podemos hablar?", son sobre lo que se construye todo lo demás en una relación, al permitirte ser vulnerable con tu pareja.


Por qué esto se siente tan difícil desde el principio.

Uno de los mitos más grandes sobre los hombres es que simplemente no son emocionales, y que si lo son, debe ser porque son gay. Ninguna de las dos cosas es cierta. La realidad es que muchos hombres pasan años siendo condicionados y entrenados a no expresar emociones, que es algo completamente distinto.


Desde niños, los varones escuchan el mismo puñado de mensajes una y otra vez: sé fuerte, los niños no lloran, aguántate, resuélvelo tú solo, no seas tan sensible, no actúes como niña, no seas blandito, sé un hombre. Nadie tiene que decir en voz alta "aquí no es seguro sentir cosas." Uno lo aprende, con burlas, con una ceja levantada, con el silencio que sigue cada vez que muestras un poquito de más.


Entonces, te adaptas. Te vuelves bueno siendo el confiable, el fuerte, el que arregla todo, el que todos pueden contar con él.


Y funciona, por un tiempo.

Te protege del rechazo. Pero esa misma armadura que te protege también aleja un poco más de lo que quisieras a la gente que amas, y nadie te advierte de esa parte. Construyes una pared, y la gente a tu alrededor aprende a mantener la distancia. Con el tiempo, esa pared no solo mantiene fuera el dolor. También te mantiene a ti adentro, solo de tu lado.


Tu cerebro no está roto. Te está protegiendo.

Por debajo de todo, nuestro sistema nervioso está constantemente haciéndose una pregunta silenciosa: "¿estoy a salvo ahora mismo?" Si en algún momento ser vulnerable te trajo críticas, rechazo, burlas, o vergüenza, ya sea de niño o en cualquier punto del camino, tu cerebro guarda eso y empieza a tratar la apertura emocional como un peligro. Años después, tu pareja no es la persona que te lastimó en ese entonces. Pero tu sistema nervioso no lo sabe automáticamente. Sigue usando un mapa viejo, porque ese mapa te mantuvo a salvo alguna vez.


Eso no es debilidad. Así es como funciona el aprendizaje, el cerebro se aferra a lo conocido.


La parte esperanzadora, la que realmente quiero que te quede, es que tu cerebro puede seguir aprendiendo cosas nuevas por el resto de tu vida. Los psicólogos le llaman a esto neuroplasticidad. Las relaciones seguras, las conversaciones honestas, y la terapia, pueden enseñarle de verdad a tu sistema nervioso que la vulnerabilidad ya no es peligrosa. No esforzándote más, sino practicando algo distinto, una y otra vez, hasta que el cuerpo termine creyendo lo que la mente ya sabe.


No necesitas un "gran trauma" para sentirte así.

Algunas personas piensan que como no les pasó nada "realmente malo," no saben por qué son así. Es una creencia muy común, porque la gente se imagina el trauma como algo enorme y dramático. Pero casi siempre es mucho más silencioso que eso. "En esta familia no hablamos de sentimientos." "Vas a estar bien." "Deja de llorar." "No tenemos que hablar de esto." "Ay, qué dramático eres." A veces nadie dijo absolutamente nada. Los sentimientos simplemente nunca fueron parte de la conversación mientras crecías. El cariño no se mostraba mucho. El amor se veía como proveer, en vez de conectar.


Los psicólogos tienen un nombre para este cableado temprano: apego. No se trata de culpar a tus padres. Se trata de entender qué te enseñaron tus primeras relaciones a esperar de cada relación desde entonces. Lo bueno es que estos patrones no están grabados en piedra. Pueden cambiar, especialmente dentro de una relación, o un consultorio de terapia, que te siga mostrando algo distinto el tiempo suficiente para que realmente lo entiendas.


Para muchos hombres LGBTQ+, hay otra capa en todo esto.

Para muchos hombres gay, bisexuales, queer, y transgénero, la vulnerabilidad carga un peso extra. Muchas personas LGBTQ+ pasan años aprendiendo que simplemente ser ellas mismas no siempre es seguro, así que vigilan cómo hablan, cambian cómo caminan, evitan ciertos intereses, se ríen de chistes que en realidad les duelen, salen del clóset, vuelven a entrar, salen de nuevo, tratan de ser el "cool y divertido."


Esa auto-vigilancia constante también tiene nombre: estrés de minoría. La investigación sobre la salud de hombres queer lo muestra una y otra vez, este tipo de alerta crónica puede afectar la salud mental, las relaciones, la autoestima, y qué tan conectado te sientes con los demás, mucho después de que la amenaza original ya no exista. Incluso cuando ya encontraste gente que te acepta por completo, tu cuerpo puede seguir preparándose para el rechazo por costumbre. La seguridad no es algo que tu cerebro decide de la noche a la mañana. La aprende poco a poco, un momento aceptado y auténtico a la vez.


Algo que vale la pena preguntarte ahora mismo

Antes de seguir leyendo, haz una pausa. Pregúntate: ¿cuándo fue la última vez que le dijiste a alguien de verdad lo que estabas sintiendo? No lo que estabas pensando. No lo que pasó en el trabajo. No una historia de lo que pasó en el supermercado. Sino lo que realmente estabas sintiendo.


Si tu respuesta honesta es "no me acuerdo," estás en muy buena compañía. La mayoría de los hombres que se sientan frente a mí en terapia son excelentes contando historias. Pueden explicarme toda la trama de su semana. Explicar y describir cada detallito. Lo que no han practicado tanto es describir cómo se sintió cualquiera de esas cosas. Y es desde aquí es de donde realmente las cosas empiezan a sanar.


Tal vez nadie te enseñó nunca cómo estar emocionalmente cerca de otra persona. Tal vez tampoco se lo enseñaron a la gente antes que a ti. Eso no significa que estés condenado a sentirte desconectado para siempre.


Algunas personas piensan que ser vulnerable significa contarle todo a tu pareja, todo de una vez, o nada en absoluto. La verdadera intimidad no es descargar todo encima del otro. Es dejar entrar a alguien poco a poco, siendo honesto cada vez que lo haces.

Casi siempre empieza con frases como, "esto se me está haciendo más difícil de lo que esperaba." "No sé exactamente qué necesito, pero quiero descubrirlo contigo." "Últimamente me he sentido algo desconectado." Frases simples y honestas como esas hacen más por una relación que tener siempre la respuesta correcta. ¿Alguna vez has notado esa sensación de que tienes que tener todas las respuestas, que si tu pareja está molesta eso automáticamente significa que tú tienes la culpa, que hiciste algo mal?


Algunos hombres que creían que eran incapaces de conectar emocionalmente descubren que nunca fueron incapaces de la intimidad. Simplemente llevaban años cargando estrategias de protección que ya habían cumplido su propósito.


Puede que te reconozcas en algo de esto. Tal vez te cuesta hablar de tus emociones, o te sientes un poco incómodo cuando alguien te da cariño o un cumplido. Tal vez te alejas justo cuando una relación empieza a ponerse seria, o mantienes a tus parejas a distancia sin realmente querer hacerlo. Tal vez evitas la conversación difícil en vez de simplemente tenerla, o te sientes solo aunque estés en una relación, creyendo en silencio que nadie aceptaría al verdadero tú. Tal vez te sientes mucho más cómodo resolviendo problemas que compartiendo lo que sientes, y dices "estoy bien" en automático, aunque no lo estés.


Sanar rara vez pasa de una sola vez. Aparece en momentos ordinarios. Una conversación difícil. Un respiro profundo justo antes de decir lo que realmente sientes. La primera vez que alguien escucha al verdadero tú y no se va.


Tal vez nunca fuiste malo para la intimidad. Tal vez simplemente pasaste años protegiéndote de la única forma que sabías hacerlo.


Referencias

American Psychological Association. (2018). Guidelines for psychological practice with boys and men.

American Psychological Association. (2021). Guidelines for psychological practice with sexual minority persons.

Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change (2nd ed.). Guilford Press.

Pachankis, J. E. (2015). A transdiagnostic minority stress treatment approach for gay and bisexual men's syndemic health conditions. Archives of Sexual Behavior, 44(7), 1843–1860.

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